Vivir hace falta

Por Juan Cruz Catena

Viernes 13 de febrero. 23:45 hs.

Me arde mucho acá, alrededor del pecho. Es una quemazón. ¡La salsa! Me cayó mal. Eso, como una acidez fuerte. Eso, y a veces se me va a los hombros, a los brazos, al cuello. Ajá. Pero me mareo, me pongo ansioso, respiro entrecortado, no sé. Por eso te llamé, estoy medio cagado. No, no, nunca había tenido un dolor tan fuerte. Sí. Sí, ahora me recuesto. ¿Y si me sigue doliendo? ¿Hepatalgina o Sertal Compuesto? Bien. Ok. Sí. No, no, mirá si vas a venir. Cualquier cosa te aviso. Ok. Sí. Sí. Abrazo. Gracias. Muchas gracias. Abrazo. Sí, sí. Adiós.

Cuando corté ya me sentía bien, hablar con ella me curaba. Tuve una media hora de tregua abdominal, dorsal, pectoral. Hasta que volvería, con 30 minutos de envión, quizás el último sacudón a mi omnipotencia.

Sábado 14 de febrero. 9:10 hs.

‑Pa, quiero la chocolatada.

‑Yoco leye! Yoco leye!

‑Tengo hambre, pá!

‑Teno ame.

‑Dale, ¿me hacés una chocoleche?

‑¿E dumió?

‑Se durmió tarde Papá, Tuti. Querés que veamos los dibujitos.

‑¡Tí, Maya y ed Oyo!

‑Vení, pero vemos un rato Masha y después Frutillitas porque a mí no me gusta, ¿sí?



13:50hs

‑Teno ame.

‑¿Querés comer, Tuti?

‑¡Tí, teeeno aaame!

‑Yo también. Le voy a decir a papá que haga milanesas, ¿querés?

‑No guta, miaesa.

‑Panchitos.

‑Tiiií, tantitos, ¡tantitos!, ¡tantitos!



14:30hs

‑Hay unas masitas ahí, me dijo Papi. Éstas. ¿Te gustan, Tutú?

‑¡Tíiiiii, matita ed pupilla!

‑Sí, me dijo que son todas para vos.

‑Tí iii.

‑Yo me voy a comer el yogurcito.



16:20hs.

‑Teno ueño.

‑Andá a dormir con Papá. Yo no tengo sueño, Tuti.

‑Anóne etá papá?

‑En su pieza.

‑Ed a pieta?

‑Sí, Tú, en la pieza.

‑¿Anóne?

‑Allá, sigue dormido.

‑¿Anóne?

‑¡Basta, Tutú, chau!

‑Adiooosh.

‑Adiooshh, que sueñes con los litul ponis.



Domingo 15 de febrero. 10:30hs

‑¿None?

‑Se fue, dijo.

‑¿Anone?

‑Se fue, Tuti

‑¿Anone?

‑A dormir.

‑¿Anone fué?

‑¡A dormir!

‑¿Anone?

‑Uf. Viste que papá hace autitos. Se fue a hacer autitos.

‑ ¿A‑nó‑né?

‑Bueno, a hacer capelettinis.

‑¿Tateletini?

‑Sí, tateletini que te gustan mucho.

‑¿Tateletini?

‑Sí, tateletinis de tricolor.

‑¿Deticoló?

‑Sí, Tutú, de ticoló, y nos va a invitar a comer después me dijo

‑¡Sí, poméeeee!

‑Y va a hacer tateletinis ticoló y va a preparar la mesa como te gusta a vos y le va a poner el vasito de Snoopy para mí.

‑¡No!

‑Qué, ¿no querés?

‑¡No!

‑¿Te enojaste?

‑¡No!

‑Sí, te enojaste, te conozco, Tuti. Ya sé, ¿querés el vasito de Snoopy para vos?

‑¡Sí, Nupi!

‑Bueno, y va poner el vasito de Peppa para mí.

‑¡No!

‑¿Y ahora qué pasó, Tutú?

‑¡No!

‑No qué, ¿querés el de Peppa?

‑¡Sí, Peppa y Yoryi!

‑Bueno, y va a poner el de Peppa para vos y el Snoopy para la Kiki.

‑¡Sí, Peppa Tutú y Nupi Tití!

‑Y va a poner la sillita de Kitty.

‑¿De Titi?

‑Sí, la sillita que tiene el cosito de corazón.

‑¿Ed todasón?

‑Sí, el cosito de todasón que cuelga que hace ruidito cruik‑cruik cruik‑cruik.

‑¿Tui‑tui?

‑Sí, como el pipí.

‑¡Ed pipí, tiiiiii! ¿Vamo ve pipí?

‑¿Adónde?

‑¿Anone?

‑¿A ver pipís, adónde decís?

‑Sí, a ver pipís!

‑No se puede, Tuti.

‑Sí!

‑No, Tutú, no hay que ir sola a la plazita.

‑Sí, sí, sí!

‑No, no, no!

‑Wuaaaaaaaaa!

‑(...)

‑Wuaaaaaaaaaaaaaaaaa!

‑(...)

‑Wuaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

‑Bueno, para que lo despierto a papá.





11:05hs

‑¡Dice que no!

‑¡Pipís! Wuuaaaaa

‑Basta, Tutú, no se puede. Papá no les deja, me dijo. Y si andan sola por la calle las va a agarrar la policía, me dijo.

‑Siiii, pipiiiiiiis, wuuuuaaaaaaa

‑Uf, Tuti, basta, no llores, vení, vení, nu lluris mi chiquinita de la Kiki.

‑¡Talí! No! Wuuuuaaaaaaa

‑Pero si vamos a ver los pipis es culpa tuya.

‑Tíiiiii, ¡vamo a ve od pipí!

‑Pero es culpa tuya.

‑¡Pipí, pipí, pipí!



16:45hs

‑Viste que lindo el tobogán , Tutú.

‑Tí, i a amaca a adena a tubibaya.

‑Te re divertiste, Tutinita de la Kiki.

‑Tí, i a adena a tubibaya i a tastillito.

‑Y cuando te tiraste del tobogán y te caíste? Pum!

‑Jejej. E caí. Pum.

‑Jej

‑Ayí, e caí, pum.

‑Jej.

‑Jejjej.

‑Jjejejje.

‑Jejjej e caí pum jej

‑Ay, no, Tuti, está la policía en casa.

‑A poditía?

‑Que no nos vean, vení, escondéte. Yo te dije.

‑¿Pó qué?

‑Porque no se puede andar por la calle sola, te va a agarrar la policía ahora por tu culpa.

‑¿Da podicía?

‑Sí, Tuti, viste cuando vos no querías ir en la sillita del auto y papá te dijo 'Sentáte, Tuti, sino viene la policía'.

‑Tí, qué payó.

‑Eso, es lo mismo. Ahora vinieron a casa porque papá les dijo que no se podía andar por la calle sola.

‑¿Y none tá, papá?

‑No sé, Tuti. Debe estar re enojado. Vamos, vení. ¡Ay, no, Tuti, te va a lleva la policía! ¡Vení!

‑Teno medo.

‑Sí, Tuti, yo también, ellos saben que fuiste vos.

‑Kiki, teno medo.

‑¡Los bombero también!

‑¿Momerosh?

‑¡¡Y las ambulancia, Tuti!! ¡Te van a llevar a todos lados!

‑Teno medo, tenomedo, Kiki.

‑Vení, ya sé, vamos a jugar a la pica. Vos quedate escondida acá que no te va a encontrar nadie, y yo cuento allá.

‑Tí, ¡a pica tíiii!

‑Bueno, cuento...1‑2‑3‑6‑7‑8‑13‑17‑‑22‑31‑49‑64‑78‑78 y medio‑78 y tres cuartos‑79‑79999999‑yyyyyyyyyyyy 80. El que se escondió se condió, y el que no, se umió.


Publicado el sábado 19 de agosto de 2017 en Rosario|12



 

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