Los que luchan por todos los Cristian

Por Santiago Asorey

“¿Cuántas veces más, los vecinos y trabajadores de la Villa 21.24, y de los barrios del sur de la Ciudad, van a tener que decir: “Basta”? ¿Cuántos pibes, alumnos, amigos y amigas más nos van a matar? Muertos por la policía o en zonas liberadas también por las fuerzas de seguridad o por otras formas de desidia estatal”.

“¿Cuántas veces más, los vecinos y trabajadores de la Villa 21.24, y de los barrios del sur de la Ciudad, van a tener que decir: “Basta”? ¿Cuántos pibes, alumnos, amigos y amigas más nos van a matar? Muertos por la policía o en zonas liberadas también por las fuerzas de seguridad o por otras formas de desidia estatal”.
La columna de cientos de trabajadores, vecinos y familiares de Cristian Toledo, viene avanzando por la Avenida Iriarte. Llegó tarde, por eso la encuentro en Iriarte y Velez Sarfield. Pero la gente salió desde la Parroquia de Caacupé en la Villa 21.24. Me encuentro con amigos docentes y vecinos del barrio que no veo hace un tiempo. Mientras estamos ahí, otra columna empieza también al mismo tiempo desde la Boca, por la detención de tres pibes del barrio a manos de la policía. Esta noche la gente del Sur de la Ciudad tiene el mismo destino: el Ministerio de Seguridad porteño en la Avenida Patricios.

Está cayendo la noche en el barrio de Barracas y son pocas las luces que se mantienen encendidas. Entre esas luces están las antorchas de los familiares y los amigos de Cristian, asesinado por la Policía de la Ciudad, el sábado 15 de julio. Delante de las banderas, avanza una camioneta y un parlante que repite un vallenato, casi como un mantra. Una canción que habla de un amor indestructible, un amor consumado y reciproco, que se sostiene perpetuo.

“Justicia por Cristian Toledo” y “Basta de Gatillo Fácil”, dicen las banderas que encabezan la marcha, los padres de Cristian, el padre Toto de Vedia, junto a otros amigos y familiares. No es la primera marcha que veo sobre la Avenida Iriarte y en otras calles del sur por casos como el de Cristian, se me vienen otras a la cabeza. Pienso en Yiyo, en Miriam, en Micaela, en Nehuen, en Kiki. ¿Cuántas veces más, los vecinos y trabajadores de la Villa 21.24, y de los barrios del sur de la Ciudad, van a tener que decir: “Basta”? ¿Cuántos pibes, alumnos, amigos y amigas más nos van a matar? Muertos por la policía o en zonas liberadas también por las fuerzas de seguridad o por otras formas de desidia estatal. ¿Cuantas marchas más de estas vamos a tener que hacer para que los medios hegemónicos dejen su complicidad y su fogoneo para que sigan cazando a nuestros pibes? No hay remate. Solo nuestro pueblo trabajador que sigue de pie pidiendo Justicia, una vez más. Y lo que nos queda para seguir: solidaridad militante y organización popular.

En las puertas del Ministerio de Seguridad, hay pocos medios pero mucha gente del barrio. El Padre Toto de Vedia habla: “Cristian vivía en nuestro barrio, trabajaba en la ferretería del frente, fue bautizado en la parroquia Caacupé y era un excelente vecino. Al día siguiente a ser asesinado, tenía que jugar un partido de futbol con sus compañeros en el campeonato del barrio. Era un hombre trabajador que hacia un culto a la amistad. Venia de bailar ese día, e injustamente se encontró con un hombre que alevosamente, por los prejuicios que muchas veces la sociedad y los medios de comunicación fomentan, llevo esto al extremo, al infinito y le quito la vida. Masacrándolo. Disparándole un montón de tiros que dieron con el auto.”

Luego, agregó: “Por eso, hoy estamos acá, frente al Ministerio de Seguridad porteño, al que consideramos responsable con lo que suceda con este asesino y también para que no siga habiendo gatillo fácil en nuestro barrios. Para que no siga habiendo detenciones injustas. La Villa 21.24 cree en la integración urbana. Declaramos y aclaramos, y es horrible tener que aclarar esto, que la villa es un barrio obrero. Que no somos delincuentes. Que tiene mucho más espíritu de comunidad y de barrio. Sentido de educación y de lucha por la vida, que muchísima gente de otro barrios. Cristian descansa en paz. Pero nosotros no vamos a descansar, no nos vamos cansar de pedir Justicia. No vamos a parar de luchar”. El Padre Toto sigue hablando y pide que las autoridades los reciban, la lucha va seguir. No llego a despedirme de los amigos y compañeros con los cuales nos cruzamos siempre. Me gustaría no tener que cruzarlos más en estas circunstancias. Y la pregunta sigue, ¿Cuántas veces más? ¿Cuánto más puede sufrir un pueblo hasta decir, de una vez y para siempre, basta de gatillo fácil?

Agencia Paco Urondo


 

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