Populismo o barbarie

El populismo es la vía que abre la posibilidad de volver a construir una nueva disposición hacia el comunismo del cual aún no tenemos ninguna referencia histórica, afirma en esta nota Jorge Alemán.

Tarsila do Amaral: Obreros (1933, fragmento)

Por Jorge Alemán*

(para La Tecl@ Eñe)

Son muchos los que sostienen que el término Populismo es inasumible para la izquierda. Para algunos "desnaturaliza" la centralidad de la lucha de clases, para otros es un escamoteo del verdadero proceso revolucionario, y finalmente, para una gran mayoría se ha perdido la batalla cultural y es una palabra maldita de la que nadie ya se puede apropiar. En todo caso siempre nos da señales importantes su uso negativo y con fines de imputación policial. Sea Vargas Llosa, Bernard-Henri Lévy o Duran Barba, cuando la emplean no sólo es un insulto sino una clara apelación en contra del uso público de la razón postulado por Kant y reformado por Freud, Lacan y Laclau.

Empeñado como estoy en que solo existe "el populismo de izquierda" por razones que argumente en otros sitios, el populismo es la metáfora del socialismo por inventar. Son los "coachs" neoliberales los que intentan promover la idea que definitivamente insulta a la razón y promueve la barbarie: que el tipo de ser humano ideal es el que se concibe a sí mismo como un autoemprendedor que debe valorizarse como capital humano ilimitadamente, mientras los otros son pobres seres subalternos, plebeyos, que gozan de su propia pobreza y que quieren perpetuarla por su "populismo". Esta posición no sólo es reaccionaria, aunque se disfrace de contemporánea, sino que de últimas apunta al fin y destrucción de la especie humana. Se me suele objetar que esta sería la cultura hegemónica del neoliberalismo.

"El término populismo de izquierda, posmarxista, con vocación emancipatoria, es el último bastión de la razón ilustrada del Pueblo que todavía no quiere permitir la sugestión poderosa de la barbarie neoliberal. El populismo, en este aspecto, es la vía que abre la posibilidad de volver a construir sin idealismo ni metafísica, una nueva disposición hacia el comunismo, del cual aún no tenemos ninguna referencia histórica."

No lo veo así, el Neoliberalismo es un Poder que dispone de un gran imaginario cultural munido de un arsenal de objetos de goce pero no es una hegemonía construida desde el sujeto singular. Es el gran problema del populismo de izquierda. Precisamente porque es racional, a diferencia de los infinitos argumentos que apelan al carácter "visceral" del populismo, no promueve el plus de goce que invita a cada uno a volverse un "capital humano". Los mercenarios reclutados por las corporaciones buscan la corrupción de algunos para encubrir el negocio estructural del Capital: tomar la vida de cada uno hasta que deje de pensar lo Común y renuncie a lo que los expertos no pueden controlar y urge destruir: el uso público de la Razón. El término populismo de izquierda, posmarxista, con vocación emancipatoria, es el último bastión de la razón ilustrada del Pueblo que todavía no quiere permitir la sugestión poderosa de la barbarie neoliberal.

El populismo, en este aspecto, es la vía que abre la posibilidad de volver a construir sin idealismo ni metafísica, una nueva disposición hacia el comunismo, del cual aún no tenemos ninguna referencia histórica.

Montevideo, 24 de julio de 2017

*Profesor honorario de la UBA, miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis (España) y de la Escuela de Orientación Lacaniana (Argentina).

La Tecl@ Eñe Revista Digital de Cultura y Política
Editor/Director: Conrado Yasenza
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